Esta canción pertenece al disco homónimo del artista John Coltrane, un disco que fue publicado el 15 de Septiembre de 1957 dentro del hervidero de hard - bop de la época.
Blue train se caracteriza por estar compuesto por canciones dentro de la escala de blues, y el tema del título del que os hablo es un claro exponente.
El grupo que logra formar Coltrane para este trabajo es sensacional, desde la sección rítmica (Paul Chambers (contrabajo), and Philly Joe Jones (Batería)), hasta unos excelentes acompañantes en los vientos como son : Lee Morgan (trompeta), Curtis Fuller (trombon) y finalmente en el piano Kenny Drew.
El tema comienza con una entrada del grupo definiendo el leit motiv de la cancion, que da paso a la entrada del "jefe", John Coltrane. Dejando de lado las relaciones divino-filosóficas de la figura de John Coltrane, el solo es excepcional donde las improvisaciones definen el blues con absoluta brillantez y hace que el oyente entre en calor y se meta dentro del tema sintiendo el tintineo de los charles y ride's de un Philly Joe Jones excelente durante todo el tema.
No obstante, a pesar de mi devocion por Coltrane lo que realmente me atrae de este tema es el soberbio solo de Lee Morgan, con frases entrecortadas en un principio y con cierta suavidad, de repente se convierte en un torrente de melodías hard-boperas influenciadas por el blues del tema, y el frenesí se dispara en el grupo con otro nuevo cambio hacia raices más swing.
Tras este es el turno de Curtis Fuller en el trombon, que nos deleita con unos tonos graves y juguetones de menos estridencia que los anteriores solos, pero poco a poco entra en una dinámica mas movida y eleva el nivel del solo hastas cotas de espectacular calidad como en el resto de solos de la sección de viento.
Los casi 11 minutos de tema continuan con los solos del resto de integrantes de similar calidad a los anteriormente escuchados, pero quizá con menos destellos lo que les deja en un segundo plano.
Desde luego es un tema recomendable para cualquier persona independientemente de si le gusta el jazz o no, puesto que salvo por la longitud, el tema en general está marcado por un tono de suavidad y buen gusto sin demasiadas estridencias que ahuyenten al oyente menos experimentado en el jazz moderno.

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